Crítica de originales de Netflix, segunda parte: Black Mirror y Mindhunter

Y aquí está la segunda parte de mis críticas de originales de Netflix.

 

En esta me centraré en dos de sus productos que, al menos en esta zona de España, han tenido acogida diferente. Me refiero a Black Mirror, del que no paré de oír hablar desde que salió, y Mindhunter, que no conocía en absoluto hasta que me zambullí en la lista de originales de Netflix y me interesé por su argumento. Probablemente en otros lugares ha sido más sonada, y con razón.

 

Black Mirror

Se puede decir poco de Black Mirror que no se haya dicho ya, pero ya que he terminado de verla, daré mi granito de arena. El piloto parte de una visión algo catastrofista del presente, pero más allá del papel que hacen las redes sociales (bastante escueto, podría haber sido un vídeo enviado a la prensa lo que provocara todo el embrollo), tiene poco que ver con la visión absolutamente nefasta de diferentes hipotéticos futuros donde la tecnología, de una u otra manera, ha jodido a la humanidad. La premisa es bastante simple, prácticamente todo lo futurista que existe tiene que ver con una tecnología que se va de madre creando una distopía, y últimamente parece que ya está todo dicho al respecto. Pero Black Mirror no está de acuerdo con eso.

No hay misterio, solo una sucesión de capítulos de historias autoconclusivas en las que se nos demuestra una y otra vez lo escalofriante que podría ser ese futuro, y episodio tras episodio, son capaces de sorprender. No ya con las máquinas, ni con las situaciones oníricas, sino por la propia crueldad humana, que ha conseguido llevar a la sociedad a estados inauditos. Aquí no hay máquinas maquiavélicas, ni malos malosos, sino sociedades corrompidas hasta la médula, personas alienadas que padecen un miedo desmedido a la soledad o a la muerte y elevado a su máximo exponente por el medio en el que viven, o vidas dignas de un hámster donde todo parece calculado para que toda esa maquinaria que los envuelve pueda sobrevivir. Es lo mismo de siempre, pero más tangible, más fuerte, porque esos personajes que ves descender en picado siempre acaban llegando a ese punto en el que sabes que caerán del todo y se perderán en su alienación, en situaciones que te cogen por el cuello y que solo puedes contemplar pasivamente hacia finales, a veces, desastrosos.

No me gusta glorificar a nadie. Esta serie es muy buena por una razón muy sencilla: su premisa es simple. Se puede crear algo complejo, incluso una paranoia mental digna de haber sido escrita por un guionista en medio de un viaje de tripi, como algunos de estos capítulos, sin pretender explicar el sentido de la vida. Un ejemplo de esto último es Westworld, que como expliqué en otra crítica, me parece una serie buena, pero no excelente, porque pierde su identidad intentando abarcar todos los miedos, pesares y pensamientos del colectivo del ser humano, y ya puede ser la mejor obra maestra del universo que tampoco lo conseguiría, así que, ¿por qué intentarlo? 

También decir que no todos los capítulos me parecen igual de buenos. El de Metalhead, por ejemplo, me parece absolutamente innecesario y más una especie de ejercicio que otra cosa (su argumento se puede resumir en una línea, lo que daría para un corto de diez minutos y se quedaría en algo curioso y nada más). La última temporada en general me parece la peor, salvo el último capítulo que es increíblemente bueno. Por lo demás, la mayoría de los episodios son acertados, pegando donde duele y haciendo que quieras ayudar o matar a sus protagonistas.

 

Mindhunter

 

Nada más ver de qué iba esta serie supe que era de las mías. ¿Creíamos que no había nada más que decir sobre perfiles psicológicos después de tanto Mentes Criminales y de tropecientas películas, de calidad media o baja? Pues esta serie me parece lo que a perfiles psicológicos, el equivalente de True Detective en cuanto a detectives. Que lo digo una y otra vez y no me canso: no hay que hacer cosas originales, basta con hacer algo bien.

Esta serie tiene una premisa bastante escueta, ¿cómo empezó el estudio de la psicología criminal? Nos planta a un par de polis que encarnan a los pioneros que comenzaron no ya a estudiar, sino a preguntarse si la mente del asesino podía ser estudiada. En la corta primera temporada (espero que haya más), conversan con asesinos que han cometido los crímenes más aberrantes, imitando asesinos reales conocidos. Es curioso cómo surge la premisa de hablar con ellos, algo que a nadie se le había ocurrido, y descubrir que son personas con quienes poder conversar. Desquiciadas, dementes, psicópatas... pero personas. Algunos incluso deseosos de hablar, de comprender por qué hicieron lo que hicieron. Resulta muy interesante esa sucesión de conversaciones, de preso y policía, donde ya no se busca perseguir a nadie, el crimen ya ha sido cometido y juzgado. Solo están esas personas en una sala intentando comprender lo que ha pasado. Y como nadie lo ha hecho antes, los presos no tienen miedo de compartir sus pensamientos. Nadie escucha a esos policías, a nadie le parece importante, y por eso nadie se siente amenazado: los presos les cuentan lo que les da la gana, les mienten, les acribillan a verdades, les amenazan...

Rescuerdo que el primer capítulo no era nada del otro mundo. No me entusiasmó. Pero cuando empiezan las recreaciones de las conversaciones, todo se vuelve muy interesante. Y muy realista, lo cual resulta paradógico. Somos un espectador más que, como los policías, presencia el abrirse de esas mentes enfermas. Nosotros ya sabemos que es útil, pero ellos todavía no tienen muy claro qué hacer con esa información.

Recomendada para cualquiera a quien le gusten las series policiacas, detectivescas, de misterio, la psicología o la historia... Y bueno, en mi opinión para cualquiera con un mínimo de curiosidad. 

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